Se trata de una obra típica de arquitectura urbanística, de remodelación y puesta en
valor de un espacio público, con un criterio paisajístico y funcional, transformándolo de calle vehicular a paseo peatonal para permitir la realización de actividades de esparcimiento.
Para ello se procedió a la demolición de parte de la calzada y veredas existentes y fresado de la superficie de asfalto restante y su reemplazo por un solado nuevo, a partir de la redefinición de los niveles para asegurar un eficaz desagüe hacia las canaletas enrejadas que se construyeron como parte del trabajo.
Este se completó con la provisión e instalación de luminarias y mobiliario urbano como cestos papeleros, bancos, bolardos, rampas para discapacitados, etc. La traza del pasaje se acompañó con una alineación de árboles (en este caso fresnos) en sus correspondientes cazoletas cubiertas por alcorques de hierro fundido.
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